Cómo pasar tu cartera de Excel a un CRM sin perder nada

La migración es el momento donde más miedo hay y donde más se pierde. Con tres recaudos previos, deja de ser un salto al vacío y pasa a ser un trámite de una tarde.

Producto26 jun 20266 minEl equipo de tribu

Primero: verificá cómo se sale

La pregunta que casi nadie hace en la demo es cómo exportar todo. Es la más importante, porque define si estás eligiendo una herramienta o firmando una dependencia.

Un sistema serio te deja bajar tus contactos, tus propiedades y tus operaciones a Excel cuando quieras, sin pedir permiso ni pasar por soporte. Si esa respuesta es confusa, ya sabés lo suficiente.

Segundo: limpiá antes, no después

Toda planilla vieja tiene el mismo problema: la misma persona cargada tres veces con el teléfono escrito de tres formas distintas, filas de propiedades que se vendieron hace dos años, columnas que alguien creó para algo y nunca más se usaron.

Migrar eso tal cual significa arrancar con un sistema sucio, y un sistema sucio genera desconfianza inmediata en el equipo. Conviene dedicar un rato a decidir qué entra: qué contactos siguen vigentes, qué propiedades siguen en cartera, qué columnas importan de verdad.

Un buen importador ayuda detectando duplicados, pero la decisión de qué es basura y qué no la tiene que tomar alguien que conozca la cartera.

Tercero: mapeá columna por columna, con vista previa

El paso donde se pierden datos es el mapeo: decidir que la columna "CELULAR" es el WhatsApp del contacto y que "ESTADO" es la etapa de la operación. Hacerlo a ciegas es como se terminan cargando mil quinientas filas con los campos cruzados.

Lo que hay que exigir es ver una vista previa antes de confirmar: cómo va a quedar la ficha real con los datos reales. Si algo está mal mapeado se nota ahí, no tres semanas después cuando alguien busca un teléfono y encuentra una fecha.

Y las columnas propias de tu inmobiliaria —metros cuadrados, expensas, apto crédito, quién captó— no tienen que ir a un campo de notas: tienen que convertirse en campos de la ficha, tipados, para poder filtrar por ellos después.

Qué hacer con la planilla vieja

Guardala. No como sistema paralelo —eso garantiza que a los dos meses tengas dos versiones de la verdad y nadie sepa cuál vale— sino como copia congelada, con fecha, en un archivo que nadie edita.

La regla práctica es simple: el día que arranca el sistema nuevo, la planilla deja de actualizarse. Convivir con las dos es la forma más común de que la migración fracase.