La brecha entre tu tasación y lo que pretende el dueño

El número que define si una captación va a funcionar no es el valor de mercado ni el precio pretendido: es la distancia entre los dos. Y casi nunca queda registrada en ningún lado.

Captación30 jun 20265 minEl equipo de tribu

El dato que decide, y que no se guarda

En toda tasación hay tres números: el valor sugerido, el rango razonable y lo que el dueño quiere pedir. Los dos primeros suelen quedar escritos. El tercero se comenta en la reunión y se olvida.

Pero la brecha entre el valor sugerido y el precio pretendido es la que predice qué va a pasar con esa propiedad. Una diferencia del cinco por ciento se negocia con la primera oferta. Una del veinte no se negocia: se transforma en seis meses de aviso publicado sin consultas.

Captar todo no es una estrategia

Tomar una propiedad sobrevaluada tiene un costo que no aparece en ninguna planilla: el tiempo del asesor que la muestra, el lugar que ocupa en la cartera, las visitas que se hacen sabiendo que no van a cerrar y el desgaste con un propietario que a los tres meses culpa a la inmobiliaria.

Cuando la brecha está registrada como dato, esa decisión deja de ser intuitiva. Podés ver cuántas propiedades de tu cartera están arriba del rango, cuántas consultas tuvieron y cuánto tiempo llevan publicadas. Y podés volver al propietario con un argumento medible en vez de una sensación.

Cómo se usa en la renovación

A los treinta o sesenta días, la conversación de ajuste de precio es mucho más fácil si mostrás datos: cuántas consultas tuvo el aviso, cuántas visitas se hicieron, qué dijeron los que la vieron y cómo se compara con lo que sí se vendió en la zona.

Sin esos datos, esa conversación es una discusión de opiniones que el propietario suele ganar, porque él tiene una convicción y vos tenés una impresión. Con datos, la brecha se cierra sola.